Conservación del patrimonio y desarrollo turístico ¿Compatibles?

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La compatibilidad entre la conservación del patrimonio y el

desarrollo del turismo.

 

El potencial del turismo cultural como instrumento para el desarrollo local sostenible y la preservación del patrimonio es puede convertir en un arma de doble filo sino se establecen los procesos adecuados.

Se ha tendido a considerar que los bienes culturales son capaces de captar la atención de los turistas por sí mismos. Pero, esta afirmación, genérica y sin
fundamento, es la primera de las problemáticas. Pues, sólo aquellos bienes culturales que hayan sido intervenidos adecuadamente (lo que denominamos patrimonio útil o transformado) tendrán el potencial para establecer el equilibrio entre la apuesta productiva y su conservación.

En esta búsqueda del equilibrio entre conservación (entendida como protección y renovación) y desarrollo se generan algunos impactos negativos que dificultan hacer compatible el sentido cultural con el uso turístico.

¿Cuales son estos impactos negativos?

  • La carencia de definición clara y operativa del propio concepto de Turismo cultural. Lo que dificulta su evaluación y estudio.
  • Los cambios en la sociedad (postfordista), donde el turismo ha acontecido una actividad básica para la población.
  • Una población que tiene comportamientos y valores donde se privilegia el consumo, y que por lo tanto también afecta a la forma de consumir el tiempo ocio.

¿Entonces son compatibles? Sobre las estrategias de creación de productos en Turismo Cultural:

Estos puntos nos permiten entender porque son pocos los recursos culturales que acontecen la base de un producto turístico cultural en exclusiva, puesto que se los considera productos que atraen poca demanda.

Por el contrario cuando presentamos un recurso como secundario o complementario, tiene una demanda superior puesto que el público que viaja por una motivación no específicamente cultural, es superior. En estos casos el patrimonio se convierte en un valor añadido a otro producto turístico, y en consecuencia, dificulta el análisis del impacto real que genera.

De la misma forma que se cae en la estadandarización o pérdida de identidad de la oferta turística, algo negativo para el planteamiento de estrategias de creación de productos de turismo cultural sostenibles, tanto a corto como largo plazo. Sostenibles, en el sentido que aportan escasos beneficios a la población
local y ponen en conflicto la compatibilidad entre el uso de los espacios públicos y los de uso turístico.

Ejemplo: Sufrir excesivas aglomeraciones porque que no se ha tenido en cuenta la capacidad de carga del recurso provocará una percepción diferente de la calidad por parte del propio turista.

Es a partir de aquí que vemos clara la necesidad de formular políticas estratégicas (más allá de las declaraciones de intenciones) que favorezcan aspectos básicos para la producción, la evaluación público objetivo, los impactos económico y las estrategias de posicionamiento en el mercado para la definición de modelos de gestión turísticos integrados socialmente, territorialmente y económicamente que por encima de todo pongan en valor el patrimonio cultural y monumental.

 

¡Espero resulte interesante!

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